martes, 8 de octubre de 2013

La herida en la lagrima.

Ahora el frío me parece tan turbio como en toda la extensión de la noche: infinita...

Camino rasgando mi piel con los pequeños recuerdos de la pasión extinguida por el sueño del cual desperté y ahora me poso sobre la realidad.

Me parece simple la forma de caminar de las personas pues se asemeja al gradiente del gris en toda su extensión, sin chiste, sin moralidad soñadora o por lo menos, un mañana al cual dirigirse.

Te extraño y esa es la mas pura y honesta verdad. Te dejo volar libre, pues tus alas son tan grandes que nadie mas podría alcanzarte en este mundo tan triste. Vuela pues, a donde los niños sonríen, a donde el corazón se vuelve a acordar de la calidez y donde tu sonrisa sea eterna.

Vuela libre y no te detengas. A lo lejos velare por ti una, dos y hasta tres noches, pausadas, cada cierto tiempo lo haré, y cuando ya no te vea, te sabré bien e inalcanzable.

Nunca jugaste para ganar, simplemente lo hiciste para ser libre, y mientras ahora yo busque la respuesta que no quiero saber, me encontrare con tantos recuerdos como semillas fuimos dejando por el camino. Jugare con la reina de espadas, con el rey de las malas memorias y terminare como siempre, yendo a donde el viento me lleve.

En efecto, en este mundo tan salvaje, tan lleno de gris y otros colores tan oscuros como la misma brea, como el frío indiferente de la noche, te extraño, a ti... a tu frente, a tus ojos, tu sonrisa, tus abrazos y finalmente a tus labios. Quizás no se decir ahora otra palabra, solo eso.... te extraño tanto y por instantes con los ojos cerrados para ahogar las pequeñas lagrimas con una pequeña y juguetona desesperación, te extraño de forma que incluso la soledad se vuelve a poner celosa de ti.

Esperando que estés bien, donde quiera que te encuentres y que sepas, que nunca te voy a olvidar.

T.E.T.D...C.


No hay comentarios:

Publicar un comentario